¿Qué hacer cuando un gato ataca con frecuencia?

El malestar, el estrés, la personalidad son algunas de las razones por las que un gato ataca, si bien hay que poner límites y educarles para evitar la agresión.

Los gatos tienen, en general, fama de peleones y hasta agresivos. Sin embargo, bajo las condiciones adecuadas estos felinos pueden ser unas mascotas dulces, juguetonas y muy leales. Por ello, cuando un gato ataca vale preguntarse cuáles son los factores que le estresan y le llevan a desarrollar dicho comportamiento para corregirle.

Razones por las que un gato ataca

Generalmente, un gato, al igual que gran parte de los animales, no desarrolla un comportamiento violento si no es necesario. Por esa razón, y en este caso en particular, cuando un gato ataca es por determinados motivos o situaciones. A continuación, veremos algunas de las más comunes:

Malestar

Una de las principales razones por las cuales un gato ataca es por malestar o enfermedad. En muchas ocasiones, cuando el animal se siente mal tomará una actitud defensiva para evitar que le toquen y molesten. En estos casos, por supuesto, lo recomendable es llevarle al veterinario a la mayor brevedad posible.

Estrés

Existen diversas situaciones que pueden generarle estrés a un gato: una mudanza, cambios abruptos en su rutina diaria, celos, entre otros. Lo recomendable, en la medida de lo posible, es evitar que el animal pase por esta clase de cambios y, de ser necesario, hacer que se vaya adaptando poco a poco.

Personalidad

La personalidad también es un factor clave. En este sentido, hay muchos gatos que simplemente no les gusta tanto el contacto físico. Esto ocurre generalmente cuando se adoptan gatos adultos que han tenido que llevar una vida muy dura en las calles.

Lo más importante en estos casos es respetar los límites del animal y, cuando él se sienta cómodo y quiera una caricia, lo hará saber con diferentes tipos de gestos.

Juegos

También puede ocurrir que entre juegos el gato lastime sin querer a sus dueños o a otras personas. Este tipo de problemas son más comunes en gatos pequeños, puesto que no saben medir muy bien su fuerza.
La solución a ello es enseñarle que una persona no es una presa, especialmente sus manos. Para ello, se recomienda comprar algunos juguetes y siempre respetar el espacio del animal.

Poniendo límites

Cuando un gato se muestra agresivo es fundamental determinar la causa y, en base a ello, tomar los correctivos necesarios. Por ejemplo, en el caso de que muestre una conducta inapropiada durante el juego será necesario ponerle límites: no permitir mordiscos y rasguños, especialmente dirigidos al área del rostro.
Educar a este animal no será sencillo, pero con un poco de paciencia es posible. Para ello, se puede acudir al veterinario y describirle no solo el comportamiento del gato, sino también la personalidad y lo que se cree que le está volviendo agresivo.

Otros de los aspectos que se deben tener en cuenta son: edad en que comenzaron las agresiones, en qué situación se producen o incrementan, la intensidad, la expresión del gato y posición de las orejas al momento de la agresión, los sonidos que el gato emite, entre otros.

¿Cómo ayudar a un gato agresivo?

En casa se pueden hacer ciertos cambios pequeños para ayudar al gato a superar estas situaciones. Por supuesto, es importante que el dueño busque ayuda si la agresividad es muy intensa y no disminuye, pues puede ser peligrosa para los miembros de la familia.
A continuación, veremos algunos tips de utilidad para hacer frente a estos casos:
• En el momento en que se produce la agresión, expresarse de forma exagerada por la misma.
• No castigar al gato. Los castigos, en general, pero muy especialmente los corporales, no funcionan nada bien con los felinos; por el contrario, les estresa aún más y les vuelve más agresivos.
• Evitar juegos agresivos.
• Respetar en todo momento el espacio del animal.
• Aprender a leer su lenguaje corporal y sonidos y así evitar tocarlo si se muestra incómodo al respecto.
• Adoptar otro gato, preferiblemente de la misma edad. De esta forma, los juegos de caza los harán juntos y no recaerá tanto en el ser humano.
• Cuando se produzca una agresión, llevar al animal a otra habitación y dejarle allí durante varios minutos. Repetir esta acción cada vez que ocurra la agresión.

Los gatos pueden ser unas mascotas maravillosas, cariñosas y sumamente leales. Sin embargo, en algunas ocasiones pueden atacar y volverse agresivas.

Lo importante es buscar información, determinar el origen del estrés y tomar las medidas necesarias, incluso si se requiere ayuda profesional externa. Con un poco de paciencia y cariño se podrán observar los cambios en el comportamiento del felino.